Cromoterapia: El Color en la Antigüedad
La curación por el color, o cromoterapia,
se ha realizado desde tiempos antiguos. En Egipto, Irán, India y China,
la gente conoció las propiedades curativas del color y las aplicó de
muchas formas. Las habitaciones del templo de Heliópolis se diseñaron
de forma que los rayos solares se descompusieran en los siete colores
del espectro y fueran útiles para la curación. En las mezquitas de Irán
se utilizaron azulejos vidriados de diferentes colores para la
inspiración y purificación del espíritu.
Estas culturas utilizaron
el color en diversas medidas en la arquitectura, el agua, el brillo de
la luz a través de cristales y la molienda e ingestión de gemas en
polvo.
Hipócrates usaba ungüentos y bálsamos de diferentes colores y el médico árabe Avicena, en el siglo IX escribió sobre las propiedades del color en el tratamiento de las enfermedades. Aunque durante unos siglos la cromoterapia estuvo olvidada, en el siglo XVIII científicos y filósofos se interesaron por ella y en el siglo XX empezó a utilizarse de nuevo con fines terapéuticos. Una gran aportación fue el test del color de Lüsher, que estudiaba la influencia de los colores en las diferentes partes del sistema nervioso autónomo, el metabolismo y las secreciones glandulares. El estudio del espectro solar mostró que está compuesto por una infinidad de matices luminosos y Newton en 1666 demostró que la luz blanca se podía descomponer en los siete colores que percibimos a través de la vista. Se puede decir que los colores son la parte visible para el ser humano de la radiación solar. Entre las radiaciones no visibles se encuentra los rayos infrarrojos, la electricidad, las radiaciones ultravioletas, los rayos x, las radiaciones nucleares, etc.
El color es una de las herramientas de trabajo de la arquitectura, aquella que le imprime sentido emocional a la forma, animándola y destacando la construcción, teniendo en cuenta la expresión de los colores desde el punto de vista psicológico, a través de lo que se consigue la armonía.
La cromaterapia, entiende que el color es una manifestación más de la materia, y cada color tiene un efecto sobre el equilibrio orgánico. La arquitectura utiliza estas leyes de la cromaterapia ampliamente estudiadas, tanto en el diseño de exteriores como de interiores.
Para
entender cómo se puede jugar con los colores para conseguir diferentes
espacios, haremos un repaso de los efectos psicológicos y emocionales
de los colores.
El blanco significa seguridad, pureza y limpieza.
El amarillo significa alegría, estimula la actividad mental y genera
energía muscular; en exceso puede tener un efecto perturbador e
inquietante.
El naranja combina la energía del rojo con la felicidad del amarillo.
Se le asocia a la alegría. Representa el entusiasmo, la felicidad, la
atracción, la creatividad, la determinación, el éxito, el ánimo y el
estímulo. Produce sensación de calor al igual que el amarillo.
El color rojo es el del fuego y el de la sangre, por lo que se le
asocia al peligro, la guerra, la energía, la fortaleza, la
determinación, a pasión, el deseo y el amor. Es un color muy intenso a
nivel emocional.
El rojo claro simboliza alegría, sensualidad, pasión, amor y
sensibilidad. El rosa evoca romance, amor y amistad. Representa
cualidades femeninas y pasividad.
El azul es el color del cielo y del mar, por lo que se suele asociar
con la estabilidad y la profundidad. Se le considera un color
beneficioso tanto para el cuerpo como para la mente. Produce un efecto
relajante y se asocia a la tranquilidad y la calma.
El verde es el color de la naturaleza y representa armonía,
crecimiento, exuberancia, fertilidad y frescura. Tiene una fuerte
relación a nivel emocional con la seguridad. Es el color más relajante
para el ojo humano y sugiere estabilidad y resistencia.
El negro representa el poder, la elegancia, la formalidad, la muerte y
el misterio. Es el color más enigmático y se asocia al miedo y a lo
desconocido
En
el diseño de exteriores se busca que los colores estén en sintonía con
el ambiente y con la localización de la construcción, así como otros
factores, pero a través del color también se puede buscar romper con la
monotonía.
Pero sin duda donde más
importancia ha adquirido la aplicación del color es en el diseño de
interiores. El color junto a la iluminación permiten transformar
habitaciones para imprimir tranquilidad y relajación, orden y limpieza,
frescor, excitación o cualquier otra emoción.
Así por ejemplo, los colores neutros como el blanco, el gris, el beige o el amarillo claro trasmiten sensación de calma, se suelen asociar con ambientes asépticos como los hospitales, los centros de salud mental o los centros de recogimiento, y también se utiliza mucho en las paredes y mobiliario de las cocinas. Los colores brillantes y cálidos, como el naranja, se suelen utilizar en las habitaciones de las personas con tendencia a la tristeza para conseguir un efecto vigorizante y estimulante. En los cuartos donde hay mucho sol, los colores frescos pueden proporcionar calma al ambiente, como los verdes claros y los celestes (combinación de colores fríos con matices pálidos) que son adecuados para los dormitorios, los cuartos de juego, y las áreas de actividad.
La
cromaterapia, como otras terapias naturales, tienen una larga historia
dentro de la cultura oriental, y en el próximo artículo veremos la
aplicación de la cromaterapia en la salud.